Muy alto en los Andes, cerca del centro de Sudamérica, se encuentra el altiplano. En esta gran expansión de tierra plana vive el 70% de la población boliviana. Y aunque el clima puede ser muy frío durante gran parte del año, también aporta bastante sol a sus residentes. Es el clima perfecto para cultivar papas y criar llamas, ambas muy importantes en la vida tradicional de Bolivia.
La tradición tiene un gran peso e influencia en Bolivia, donde las culturas indígenas aún forman parte importante del tejido nacional-más de la mitad de la población es de origen completamente indígena. Sólo 30% son mestizos, una mezcla de culturas indígenas y europeas.
A pesar del hecho de que casi tres cuartos de los bolivianos viven en el altiplano, en el país hay una región tropical caliente que les provee una variedad de frutas para complementar la dieta cargada a las papas de los habitantes del altiplano.
Descubre las tradiciones de Bolivia y aprende un poco más sobre la cocina de las altas planicies.
Puntos de Interés
Bolivia, país sin salida al mar, tiene dos regiones principales: el Altiplano occidental o meseta, donde reside casi la mitad de la población, y las tierras bajas al Norte y al Este que incluyen tanto bosques tropicales como praderas. Con relativamente escasas influencias externas, la geografía de Bolivia ha creado un panorama culinario que es uno de los más tradicionales de Latinoamérica.
Tal como en el vecino Perú, la papa-fresca y deshidratada-es la reina suprema del Altiplano junto con la carne de res, cerdo, ajíes picantes y la trucha del Lago Titicaca. La quinoa, un grano rico en proteína y nutricionalmente significativo en la dieta boliviana, crece sólo en las zonas altas.
El maíz, el arroz y la yuca son alimentos básicos en todo el país. Las humintas, una comida rápida que se vende en la calle, son el equivalente boliviano a los tamales. Las Humintas de Quínoa son una verdadera versión altiplana con un sabroso relleno de quínoa y queso cocidas al vapor en hojas de maíz.
Además de las truchas de lago (y las patas de rana, por las cuales Bolivia es muy conocida), la carne de res, cerdo y el pollo son carnes de amplio consumo. Entre los platillos nacionales se incluyen: la fritanga, un guiso picante de cerdo con huevo; el Silpancho, carne de res finamente rebanada, empanizada y frita; y muchas variaciones del Picante de pollo, pollo frito o braseado preparado con una salsa picante de vegetales.
Pechugas de Pollo Asadas con Salsa a la Boliviana es un platillo de pechugas de pollo marinadas y asadas que llevan una salsa cremosa de quinoa condimentada con ajíes picantes, cacahuates (maníes) y queso de cabra.
La llajwa (o llajua), condimento nacional presente en cada casa y restaurante boliviano, es una salsa picante en base a tomate, aliñada con hierbas especiales.
El tamarillo, o tomate de árbol, es una fruta nativa de los Andes y se come de varias maneras, dulces y saladas. Su ácida y levemente dulce pulpa se parece al kiwi o a la maracuyá (parcha). El tamarillo junto con la maracuyá, el mango y otras frutas se baten para preparar Helados de Frutas que son extraordinariamente deliciosos y refrescantes.
Las frutas también se baten con leche para preparar licuados de frutas. Algunas bebidas originales son el Mate de coca, un té de hojas de coca que ayuda a adaptarse a la altura y el Api, un té dulce que se toma al desayuno hecho de maíz, limón, clavos de olor y canela.
El chocolate y el coco son ingredientes comunes en los postres bolivianos. En el clima tropical de las tierras bajas, las frutas son abundantes y también se usan para preparar dulces. El mousse de mango, el dulce de membrillo y el flan de coco son algunos de los favoritos.
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