Buena Comida para Chicos Grandiosos

Buena Comida para Chicos Grandiosos

Cuanto antes, mejor cuando se trata de exponer a los niños a los alimentos nutritivos.

El buen comer: ¡Es el momento justo!

"Es muy importante que los niños comienzen con buenos alimentos desde el principio, porque estamos moldeando sus papilas gustativas", dice Marilyn Tanner, nutricionista pediátrica en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri, y vocear de la American Dietetic Association. "Lo fundamental es la exposición. Si los niños están expuestos a una variedad de alimentos y ven esto como la norma a seguir, ellos lo comerán."

La mejor manera de ampliar la variedad de alimentos para tus hijos: Que vean que tú disfrutas de alimentos nutritivos. Los niños tienen a sus padres como sus modelos a seguir, según una encuesta de la ADA. Sin embargo, los padres no siempre son el mejor modelo. La mayoría de los estadounidenses consumen dos o tres porciones de frutas y verduras al día y eso es por debajo de la recomendación de cinco al día.

Cuando intentes agregar esos alimentos saludables a la dieta de tu familia, trata de pasar un buen rato:

  • Vayan a un festival local de alimentos juntos y prueben juntos.
  • Vean cuántos colores diferentes del arco iris puede haber en una sola comida.
  • Elige un país y cocina algunos de sus platos favoritos.
  • Elijan las manzanas juntas, y luego, hagan una prueba de sabor para comparar variedades.

Trata de no etiquetar los alimentos como buenos y malos, aconseja Tanner. Por el contrario, enséñales a tus niños que hay "alimentos para todos los días" que son necesarios para nutrir el cuerpo, crecer fuertes, y verse bien, y "otros alimentos", tales como helados y galletas, son para comer de vez en cuando, sólo por diversión.

Si el niño rechaza un alimento nuevo, no te des por vencido. La investigación muestra que los niños pueden necesitar ser expuestos a un alimento 15 veces antes de que lo coman.

A medida que introduzcas nuevos alimentos, ten en cuenta la etapa de desarrollo de tu hijo/a y la forma en que podría jugar reaccionar en ellos. Lo más probable es que funcione diferente para tu hijo/a de edad preescolar y tu hijo/a preadolescente.

Cuanto más pequeño, mejor
(De 2 a 5 años)

A los niños en edad preescolar a menudo no les gusta las cosas demasiado caliente o demasiado frío, y pueden ser muy sensibles a la textura. El apio puede sentirse muy fibrosa, el jugo de naranja demasiado pulposo y el puré demasiado abultado. La llegada de los nuevos dientes también les puede dificultar el masticar. Mientras preparas el alimento para tu niño, asegúrate de que esté finamente picado.

Las preferencias de los niños menores fluctúan, por lo que debes seguir experimentando. Puede que tengas que ser creativo. Por ejemplo, coloca algunas frutas haciendo una cara feliz en un panqueque usando arándanos, una cereza, y trozos de piña.

Lo más importante para este grupo de edad: Mantén las porciones pequeñas. "Tú no tienes que agobiarlos, especialmente cuando estás tratando de conseguir que lo prueben", dice Tanner. Ellos estarán más dispuestos a picar unos cuantos granos de maíz antes que vaciar un plato entero. Prueba una cucharada de un alimento nuevo por cada año de vida del niño.

Mantén la buena nutrición constante
(De 6 a 8 años)

Cuándo los niños comienzan a comer el almuerzo en la escuela, la presión de grupo influye en sus elecciones de alimentos. Se consciente de la influencia de los amigos mientras tú sigues ofreciendo opciones saludables en el hogar.

En lugar de crear una batalla, se casual cuando se introduzcan nuevos alimentos. La hora de la comida debe ser un acontecimiento feliz, relajado. Dale a tu niño para elegir entre uno o dos alimentos nuevos, como el brócoli o la coliflor. O deja que elija la forma de comer, crudo con una salsa baja en grasa o ligeramente cocidos al vapor. Deja que los niños se sirvan. Y asegúrate de ofrecer los nuevos alimentos como parte de la comida favorita de la familia.

Alrededor de esta edad, los niños pueden decir: "No me gusta más eso", advierte Tanner. Pregúntales qué es lo que no les gusta, y tú puedes descubrir que la solución es algo tan fácil como cambiar los guisantes de lata por los guisantes congelados porque son más verdes y tienen un sabor más fresco. Con las verduras, cuanto más simple puede ser mejor. A veces los niños los rechazan debido a una salsa que es demasiado pesada o picante. Y cuando la opción es ponerle "queso", trata de elegir quesos bajos en grasa.

Y, por último, recuerda que a los niños les encanta la atención así que ten cuidado de no reforzar los hábitos negativos de comida de tu hijo. Si tu niño te oye decir: "Él es muy quisquilloso con la comida", le estás dando una identidad, dice Tanner.

Ampliando los intereses
(De 9 a 12 años)

A esta edad, los niños están creciendo rápidamente y sus necesidades calóricas aumentan. Si quieren comer los alimentos que necesitan, ricos en vitaminas y minerales, ¡tienes suerte! Asegúrate de que están comiendo bien, ofreciendo una variedad de alimentos nutritivos en cada comida.

Los niños mayores también se están convirtiendo en pensadores independientes. Pueden ser más aventureros para probar nuevos alimentos. Aprovecha su independencia, ofreciendo diversas opciones de bocadillos saludables, tales como puré de garbanzos y pan pita para sándwiches o varios ingredientes para batidos de frutas y déjalos elegir o preparar sus alimentos.

Esto también es un buen momento para introducir a los niños a los alimentos étnicos, como los platos indios o mexicanos que incorporan diferentes frutas, verduras y sabores. Prueba algunos restaurantes divertidos o busca puestos de comida en un mercado local de la calle.

Y, por último, haz que tus niños participan en las comidas familiares. Llévalos a la tienda o mercado contigo, lee las etiquetas con ellos, y déjalos escoger pescados y mariscos frescos, frutas y verduras. A los 9 años de edad, los niños pueden leer recetas y cocinar contigo, puedes darles algunas responsabilidades siempre y cuando sea supervisada. Te sorprenderán al convertirse no sólo en increíbles y saludables comensales sino también en los cocineros más entusiastas de la familia.